PREMIOS · Pequeños bocados, decisiones más claras.

Cuando un perro descubre que hacer algo trae una consecuencia agradable, tenemos una oportunidad para enseñarle. Pero salir con una bolsa enorme de premios no significa que haya que terminarla. Yo prefiero preparar la práctica antes de abrir la bolsa.

El dato que conviene recordar

La WSAVA recomienda que los premios no superen el 10% de las calorías diarias. Se refiere a calorías, no al 10% del peso del alimento. Si no sabés cómo calcularlo, llevá las etiquetas a tu veterinario y pedí una cantidad orientativa para tu perro. Los premios no reemplazan una alimentación completa.

Armá tu kit de práctica

  • Porciones pequeñas y fáciles de comer. Adecuadas a su tamaño y sin riesgo de atragantamiento.
  • Una cantidad definida. Reservá lo que vas a usar y guardá el resto.
  • Algo que de verdad le guste. Observá su respuesta: también podés reforzar con juego o atención, según el momento.

El entrenamiento basado en recompensas busca que el perro quiera repetir lo que le resulta beneficioso. Blue Cross explica este enfoque.

Una práctica para hoy

En un lugar tranquilo, elegí una sola conducta: por ejemplo, que te mire espontáneamente. Cuando lo haga, reconocé ese momento y ofrecé el premio. Probá unas pocas repeticiones y terminá. Anotá si le interesó la recompensa o si el ambiente le resultó demasiado difícil.

No hace falta dejarlo sin comer para motivarlo. Podés usar parte de su ración habitual si le gusta; si necesitás algo distinto, contemplalo dentro del total diario.

Antes de ofrecer comida humana

Revisá siempre los ingredientes. El xilitol, presente en algunos productos sin azúcar, es peligroso para los perros. Ante una posible ingestión, contactá a un veterinario de inmediato, tal como indica la FDA. Si tiene alergias o una dieta indicada, acordá primero qué premios puede recibir.

Lo valioso no es llenar su panza: es hacer comprensible el ejercicio. En COME seguimos trabajando la atención y la conexión paso a paso.